Bolaño ¿El último maldito?


Fue sólo por casualidad que llegué a la casa de Bolaño. Era mi segundo año en España. Quise escapar un rato de Barcelona y Blanes -en la Costa Brava- me pareció perfecto. Hasta entonces sólo había leído “Los Detectives Salvajes” y no sabía con certeza que el lánguido y austero escritor había pasado algunos de sus “días de miseria” en este pequeño pueblecito catalán. Con Leo, un amigo brasileño, nos fuimos a esa playa porque además de ser mucho más barato en los días de verano, había menos gente.

Entonces a eso del mediodía lancé un tweet. En verdad fue una foto, vía Instagram, pero la envié por twitter. La imagen mostraba la playa y el gran peñasco donde está la bandera de Catalunya. Entonces alguien respondió a mi post y escribió: “Si estás en Blanes pasa por Carrer del Lloro N°37, ahí vivió Bolaño”. Yo enmudecí.

Obvio que fui a la casa, conversé con gente que lo conoció, fumé cigarros, tomé café, visité sus lugares. Leo me trató de loco al dejar la playa y cambiarla por un par de cañas en las terrazas. Pero las historias sobre Bolaño, con personas que le conocieron, me sonaban más interesantes. Desde entonces aumentó mi curiosidad por el escritor con rostro de poeta. Mucho más cuando supe que durante sus días en Barcelona vivió en la calle Tallers, “Rúa” que sinceramente ha sido una de las que más debo haber caminado en mis tiempos en la “Ciudad Condal”.

Quise hacer un documental sobre su vida. En realidad aún quiero, pero me llevaban demasiada ventaja. “La Batalla Futura” es una trilogía que honestamente no me gustó, pero que tiene la virtud del archivo, del documento y de la materialización de una idea. Etapa que yo aún no supero. Vi la primera y segunda parte e insisto respetuosamente con que no me gustó.

Al documental que se exhibió en la Moneda se suma un homenaje en Barcelona. El próximo 5 de marzo el Centro Cultural Contemporáneo de la ciudad mostrará la exposición “Archivo Bolaño (1977-2003)” Una obra que promete material inédito y al cual me duele el alma no asistir. Pero nada, ya no vivo en Barcelona, ya no está a la vuelta de la esquina el tren que me llevaba a Blanes. Estoy en Santiago y es por eso que mientras no me atreva a hacer algo un poco más interesante, no tengo más opción que dejarles este répor que realizó Televisión Española junto a la foto que tomé a su piso, la tarde que me quedé fumando frente a su casa, buscando el fantasma del escritor realista visceral.

 
   

 

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